Yasmina Andrawis y la academia El karnak en la Revista Marie Claire
[Publicado en Octubre 2001]
Extenso reportaje acerca de la Danza del Vientre con la colaboración de Yasmina Andrawis y la academia de danza oriental El Karnak en la prestigiosa a nivel mundial revista de moda, y mujer Marie Claire
Transcripción del artículo
"Me he enganchado a la Danza del Vientre"
Consigue elasticidad, estilo y
elegancia. Con unas horas dedicadas a ti descubrirás una
maravillosa manera de ser mujer.» El
reclamo de esta academia de danza del
vientre lo mismo vale para un anuncio
de gimnasio pijo que para otro de bisuteria fina. Así que me habría dejado fría
de no ser por la imagen de una odalisca en danza que lo acompaña. Sigo
leyendo y me hablan de captar energías
positivas, expresar la feminidad, adquirir estilo y envolverme en una especie
de aura misteriosa, No me resisto,
Porque soy el target perfecto, a saber:
sedentaria compulsiva, Sin cintura, sin
forma en la cadera y con andares marciales. Y luego está el innegable gancho erótico. Ya me veo en plan MataHari, sensual a la par que maciza. Hipnotizadora a fuerza de sacudidas de
cadera, oscilaciones de ombligo y
miradas insinuantes. El cine termina
de reforzar mi andamiaje fantasioso.
Porque le estoy viendo a él, a Bond,
James Bond, rodeado de un harén del
¿que formo parte. Y luego soy como la
sensual Debra Paget en «La princesa
del Nilo».
Techi León, directora de la academia
de danza El Karnak, me planta rápidamente en tierra. «Esto no es una escuela de seducción, sino de feminidad.
Trabajamos el cuerpo para conseguir
autocontrol, seguridad, armonía en los
movimientos. Y autoestima» Y tras la
matización, una desmitificación más:
la imagen en cinemascope de la odalisca medio espía, medio puta, es una
invención hollywoodiana para ornato
de grandes producciones y lucimiento
de actrices rutilantes.
Ritual de fertilidad
Las antiguas civilizaciones ya conocían
este baile, como prueban los bajo relieves egipcios que muestran mujeres
haciendo movimientos dentro de un ritual de fertilidad para propiciar las
cosechas. No sé qué propiciaremos las diez huríes en potencia que comenzamos
nuestra primera clase. Al frente, Jasmina. 23 años. Sucesora de Fathy
Andrawis, uno de los maestros de danza árabe más reputados de Egipto. Una
auténtica gazia (bailarina). Por seguir
epatando con mis conocimientos de
árabe, diré que me dispongo a aprender
ragsa sharquia. Empezamos el calentamiento con ejercicios de ballet clásico.
Círculos con brazos, estiramientos de
piernas, equilibrios de puntillas, rotaciones de cuello, de hombros, muñecas,
tobillos... dan paso a la primera aproximación real la cosa: a pirueta. Junto con el círculo, el semicírculo (ambos
realizados con movimientos de cadera), el camello (haciendo una ese con
el cuerpo, cual ídem) y las sacudidas
pélvicas, son la base de esta disciplina,
por la que perdieron la cabeza sultanes
califas.
Marcial, el escritor hispano romano,
describió en el siglo 1 después de Cristo
las danzas de las bailarinas fenicias,
que podían mover los músculos del
estómago a velocidad de vértigo. Es lo
que se llama shimi: «un ejercicio que
moldea la cintura y tonifica los abdominales», me cuenta Techi. También
me aseguran que es un regularizador
intestinal maravilloso y que calma los
dolores menstruales.
A mí me duele hasta mi sombra después de la primera clase, He sacudido
músculos en letargo a ritmo de achufes, derbucas, panderetas, laúdes, salterios y violines, todo junto. En el vestuario hay una báscula, pero no pienso
caer en la trampa, Aquí no he venido
a adelgazar, sino a extraer mi sensualidad oculta.
Además, los árabes prefieren las bailarinas rellenitas.
Lo cuenta el coreógrafo y maestro Shkry Mohamed en
«La danza mágica del vientre» (Ed.
Mandala), para luego reconocer que el
occidental prefiere la versión desnatada. Y hay más diferencias culturales. El
árabe se fija en la cara y las manos de
las bailarinas. El hombre latino no apartalos ojos del ombligo, pubis y caderas.
Placer sólo para mujeres
Eva Mañas dice que el baile
le cambió la vida. Administrativa, 29 años, se inició cuando atravesaba
una mala racha. «Mi autoestima estaba por los suelos, y la danza del vientre
me ha hecho ganar seguridad » En esto coincide con las compañeras que
hoy se han dado cita en la sesión de fotos. ¿Baila alguien para seducir?,
pregunto. El «no»es unísono. Me cuentan que los movimientos equilibran
sus energías, trasportan a territorios de bienestar «sólo para mujeres».
Insisto: ¿Mejora el baile vuestra vida sexual? Contesta Ángela Perazzo,
alumna aventajada. «Obviamente, mejora, porque aumenta el control muscular
de toda la zona pelviana.» Vuelvo a la academia, superada la humillación
del primer día, «Vamos a hacer el círculo con las caderas. Sonreíd, estamos
disfrutando. Y una y dos...» Hoy es Techi la maestra y se afana en que
sonriamos con coquetería mientras meneamos las pelvis haciendo ochos
imaginarios. Dos órdenes simultáneas que proceso con dificultad.
Pero lo peor viene cuando hay que
sumar el movimiento de brazos haciendo
ondas disociadas. Y yo o me concentro en los brazos, o en la cadera, 0
en la sonrisa. Las tres cosas a la vez
atascan mi disco duro.
Claro que vestida con el traje típico me
crezco: sujetador de pedrería y falda de
gasa con fajín, más velo. Casi2 kilos de
cuentas de cristal. Me siento Shafiga la
Copta, bailarina egipcia que actuó en la
primera feria internacional de París, en
1917. O Nagwa Fuad, que hipnotizó
con sus movimientos a Nixon, Giscard.
'Estain, Carter o Anuar el Sadat.
No pico tan alto, Para empezar, mi pelo.
orto armoniza poco con!a indumentaria.
La melena es un elemento más en el baile, ya que hace un todo con los flecos del
sujetador. Olvidé decir que se llama danza del vientre porque se considera que el
ombligo es el centro físico y espiritual de
la persona.
No porque se trabaje sólo esta
parte de la anatomía. Al menos eso dicen
mis agujetas, que arrancan en los brazos y
llegan los tobillos. Eso si, me estoy
esculpiendo y, con unas clases más, seré
tan seductora como la mismísima MataHari. O más.
Lo que hace por ti
Esculpe la cintura y fortalecerlas caderas, preparándolas para un parto menos
traumático.
- Refuerza los músculos de brazos y piernas afina las rodillas,
- Propicia la secreción de endorfinas, con
lo que se alcanza una sensación de euforia y bienestar muy estimulante,
- Potencia el equilibrio y la coordinación
de movimientos. Corrige malas posturas.
Aumenta la autoestima y contribuye a
equilibrar cuerpo y mente.
- Algunos de sus movimientos regularizan el tránsito intestinal. Otros atenúan
los dolores de la regla.
- Aporta flexibilidad y fuerza, dos ingredientes para disfrutar del sexo y dela vida.
- Rompe la rigidez delas posturas y logra
que los movimientos al andar sean más
sensuales, suaves y armónicos. //
El Karnak es el Centro Especializado en Danza Oriental mas Veterano de España
- 25 años de experiencia Impartiendo Clases de Danza del Vientre, en Madrid,
Danza Oriental - Más de 10.000 Alumnas nos Avalan - Bajo la Dirección
de Yasmina Andrawis.
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